Paseando en mi pompa por el salón de pompas del Pompidou, vi a alguien que me llamaba y con su mano hacía un gesto para que me acercara. Ocurrió que me acerqué pero no era lo que parecía ser, era él pero a la vez no. Lo que veía era el reflejo de una pompa que lo reflejaba. Miré atrás y vi algo terrorífico, una pompa reflejaba a un sin fín de pompas con el señor que me llamaba reflejado en todas y en cada una de ellas y en cada una el reflejo de otras tantas. Traté de acabar con ellas golpeándolas y si bien se rompían con facilidad, había demasiadas, infinitas. Tras meditarlo comprendí que si le veo y me llama él, también me ve y puestos a juntarnos el camino ha de ser el mismo. Fruncí mi entrecejo y con ganas le insté con un gesto a que fuera él el que viéndome por el reflejo de las pompas se acercara y no al revés. Yo ya estaba cansado de buscarle. Si quiere algo que venga. ¿Pues no estoy enfadado llamándole y de brazos cruzados, me coloco y va el notas y me imita? No sólo e frustra sacarle el dedo para hacerle saber que me parece un tonto, sino que al mismo tiempo él y sus infinitos reflejos además de los reflejos de cada una de las pompas de las pompas también imitaron mi maniobra. La verdad, hasta que llegue un día en que todo explote, el mundo está lleno de gilipollas.
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Poema de los versos olvidados
Encierran estos versos lo ya muerto,
los fragmentos del olvido, las miradas,
memoria corrompida, polvo y nada,
azul, poemas nunca escritos del recuerdo.
Letargos largos y fríos en las mañanas
que fingen y custodian los placeres.
Buitre negro que no vuela, de ojos verdes
mirando con nostalgia la savana.
Entrando por la puerta en la ventana
en la noche del recuerdo, la memoria
sujeta entre sus lijas ecos, llagas
y el trauma del infante y veinte vidas
puede escucharse en el silencio oscuro
¡Ay, ave solitaria! ¡Vuela, baila!
Nueva descripción del blog
Pero atento. Si no fuera por que la muerte me la quitará jamás habría decidido unirme a ella.
Sigue fumando
Sigue fumando
En lugar de decirle que la amas
Y que pedirle un cigarro y fumarlo a su vera
Es lo único que se te ocurre hacer ahora para estar con ella.
Sigue fumando,
Ni se te ocurra levantar la cabeza y decirle a quienes te acompañan que estás bien pero que sólo quieres quedarte en silencio, escuchando, escuchándote, sin que nadie te pregunte qué te pasa.
Sigue fumando porque las ganas de fumar que te da un cigarro sólo te lo quita otro y el antepenúltimo desamor que tuviste te ha costado ya diez mecheros.
Sigue fumando porque da verguenza no fumar si es lo único que sabes hacer y si te da pánico no hacer nada. Fuma, porque algo hay que hacer y si no sabes qué hacer, fuma, porque no hacer nada sería aterrador.
Fuma, sigue fumando hasta que no puedas más, hasta que el vientre reviente y seas una chimenea andante. Fuma, porque no sólo de pan se vive. Fuma, por empezar siempre fumando para celebrar lo bueno y acabar con la afición del remedio de lo malo, un parche. Fuma, porque de algo tendrán que olerte las manos y la cara esta noche para que puedas lavarte la cara y las manos antes de dormir, no soportas el olor en tu piel de aquello que te daña y que tú, una única persona quiere y no quiere hacer. Te arrepientes. Fuma porque de algo te tendrás que arrepentir pero por favor no escarmientes, sería horrible aprender algo hoy.
Fuma, pues da pereza conocer el motivo por el que seguir fumando. Fuma más, porque sin fumar no puedes comer, sin comer no puedes cagar y sin fumar nunca cagas. Fuma, porque se te acaba el paquete y has de comprar uno nuevo. No lo necesitas porque te gusta, te gusta porque lo necesitas. Fuma y no lo dejes, mejor morir poco a poco. Fuma, porque de algo tendrá que vivir España y si no fumas qué sería de ella, fuma, quiero decir, para pagar impuestos así que si eres español fuma, fuma mucho y si no fumas estás siendo demasiado libre, apátrida.
Fuma, porque no te quieres una mierda, fuma, porque hacerte daño es la única manera de que sientas algo ahora y existir es sentir. Fuma, porque llevas ya un año sin fumar, porque no has fumado nunca, atrévete y fuma.
No pruebes vivir sin fumar, no vaya a ser que te des cuenta de que los días pasan igual. No vaya a ser que te des cuenta de que todo sigue igual, de que todo cambia., de que todo es espuma, fuma, que como el humo se esfuma.
¿Recuerdas? Arena Fina II
Arena fina, tus ojos
y tus besos me dormían
tus besos me despertaban
y el lucero vespertino
asomaba en la alborada.
Pies danzantes en las mantas
y las lenguas son el agua
de este río iluminado
por la luz de tu ventana
y en ella, un gorrión,
el ave matutina
que cantaba sin palabras.
No sé si vas recordando
¿recuerdas?
El colchón mejor al suelo
para al unirse los cuerpos
poder subir alto al cielo
traspasando -la carne con la carne-
los límites del techo
y linde de las paredes
¡qué bien lo pasamos!
¡Tres!
La unión, el despegue
pegados, boca a boca,
amor, visión, me mirabas
¿recuerdas?
Arena fina, tus ojos
olor a nenúfar vivo
en las flores de tu cuerpo.
¡Dos!
La sangre de la carne
quería ir al otro
a no sé dónde lugar, otro,
y sólo entiende de imanes
de hogar, de animales.
¡Uno!
Eso era mil, un abismo
entre dos cuerpos
precipitados al vacío
que todo lo llena,
tu ignición, mi ignición
¿recuerdas?
El grito, la risa y el llanto,
la lágrima viva: neorománticos.
¿recuerdas?
Ahora el tiempo ha erosionado
La gota de cada día ha removido
La tierra de cada rato, sus lombrices agrias,
Ya no hay ansia en mí
Por volver a verte a ti,
Ahora sólo… ahora sólo.
Ahora el tiempo me recuerda a las fauces de un invierno infinito y largo.
La primavera no la espero,
Ahora es sólo un fugitivo recuerdo, un sueño.
¡Ay el tiempo! Te esperé y te espero.
Te esperé durante muchos mecheros gastados y sucios
Que lo único que encendían era la llama del vicio
Y el temor del alquitrán.
Y con ansias me pegué a un cigarro por no poder
Tomarte a ti. Y sí, ya no fumo, querida, ya no fumo
Y puedo decir, que estoy escuálido
Famélico y vacío. Ya no soy ni polvo ni nada, humo…
Un mechero vacío. Pero yo siempre quise ser una llama de amor contigo
Y no pudo. Y el tiempo no pudo y
La distancia no ayuda
Y tal vez no todo lo puede
Pues aunque se diga que el amor todo lo puede
Ahora ya no somos nada
-de lo que fuimos-
Ahora ya no somos nada
-de lo que pudimos-
Ahora ya no somos nada…
Recuerdo arena fina, tus ojos
que en el tiempo erosionan la
lágrima fácil, mis ojos,
ojo, qué ojos, tus ojos...
Mirando Flores
Quiero vivir mirando flores
sintiendo el viento
quiero sentir lo de fuera dentro.
Con confianza
en el amor que nos alcanza
con confianza
quiero sentir la flor que abraza.
Dejando ser
al mundo de criaturas silenciosas
y al álamo que blanco se marchta.
Dejando ser al buitre,
a la muerte de la vida.
25/IX/22
A lo lejos, Málaga.
En Malaga se ven las castañas volar,
Las del suelo se ven en el aire al quemar
en un fuego la esperanza pasá.
Aquí no hay ni una montaña iguá,
No hay edificio que a una montaña no quiera igualá,
Son tos desiguá
Y si hablo de la ciudad no pueo deja atrah lah aporíah en que ehta se desenvuelve y se envuelve.
Por ehemplo, en el barrio de las letras no hay librerías y entre el humo de cahtaña viven personah hambrientah.
El peligro se cierne en cada curva vigilada por la seguridah, la gente te contagia la rapidez esquivando la tranquilidah del mah
Por que sí, esto es una ciudah y aquí nadie te va a escuchá, toh quieren hablah, pero siendo honehto he de deci que al finá aparece un oído ajeno o propio, no lo niego, que sorprende al paseo solitario, al viaje espaciá y especiá del que va sin destino y se encuentra, como ahora sucede mientras esquivo, mientras escribo, que paseo por la Alameda y uno como yo me insta a pasá, le digo que no, que pase uhte primero, que sí, que no, que sí, y tras la sonrisa andaluza y la gracia humana que ama a la relacion propia del caminah, del caminante y su camino, al final paso y me hizo pasá. Al fináh Málaga me dejó entrah.
Tocado por la herida de la locura
Tengo una herida en la pierna y no sé por qué está. No tengo una explicación de su aparición. He decidido que es la herida de la locura. He decidido que ha aparecido de la nada, sin razón ni finalidad. Cada vez que la veo es la ocasión perfecta para dejar de buscar. Es una herida, igual que el resto, sin causa ni efecto. Locura esa es el movimiento.
En una cocina vacía
Ya pasó el verano largo
y llegaron nuevos días
despertando del letargo
en una cocina vacía.
Sentado y sólo
en una cocina limpia
escucho el eco rebotar en las paredes,
el jaleo, la familia
y me pregunto si es este, ya
el final esperado,
el silencio anhelado
desde antaño, la tranquilidad soñada.
El recuerdo es tierno pero el deseo de cambio que acompaña es siempre brusco.
El caballo se tambalea y no hay ni una mariposa volando en la nube que sale de la ciudad de los fogones.
Del grifo sale sal,
el suelo está lleno de moscas y nadie sabe por qué vinieron a morir aquí.
El límite dado por el yeso contiene un infinito inoloro
pero yo no puedo verlo y los gritos dicen que lo hemos conseguido, que estamos donde tenemos que estar, que ahora es cuando.
Siento que ya no recuerdo pero la nostalgia viene de visita a recordarme que la vida está delante de mis ojos. Tan cerca que no la puedo ver, tan cerca que sin ella no la veo.
Y una cosa más,
no sé el qué
pero por favor sólo una más.
Travesuras del recuerdo.
Escribo y recuerdo.
Introducción
Nunca recuerdo bien su cara, eso ya lo sabía, pero hoy olvidé lo que no recuerdo. Cuando escribo, escribo ideas, recuerdos, y no quiero dejar de ser quien soy. Pretendo plasmar aquí, el testimonio de quien soy y quien fui, con quienes lo fui y de la manera en la que pasó todo. Pretendo que la poesía se confunda con los hechos o al revés, o a la vez. Si algo le debo a la vida, es haberme enseñado poco a poco a vivirla, dejarla aún no sé cómo. Yo decido vivirla aprendiendo y de momento escribiendo sobre ella, sobre la mía, sobre la nuestra, sobre el papel.
Este escrito no pretende ser nada por sí mismo, pero a través de mí intentará ser, y yo intentaré que así sea.
Propósito de canción
El día de las flores
Hoy, en el día de las flores
y en el nombre del tallo
la flor y la hoja
invoco este ramo de amores.
¡Qué bello ramo de amores
miradas bonitas, colores,
Granada nos brinda emociones hoy,
presente día de las flores!
Querida amiga no llores
y si lloras llora, llora,
que con llanto nos regamos
cuando ya el verano asoma
y con él la lejanía
de no vernos, vernos lejos
recordando viejos tiempos
y asumiendo que los días
se nos van
y también la primavera
esa que muere bella, lenta,
ramo de flores muertas.
Pues queridas, heridas,
hoy es el día de las flores
y no habrá primavera que os iguale
aunque vengan muchas nuevas
aunque queden las mejores.
Y si tristes nos vestimos
abramos los corazones
para dejar caer los pétalos,
los pétalos de colores
que irán a parar al bosque
donde los cuidan las hadas
por el día y por la noche.
Allí, en la profundidad del bosque
donde nadie nunca llega
y si llega nunca vuelve
iremos todas las flores.
Y esto será permanente,
eterno baile el de aquella
colorida primavera:
aquella de tanta gente.
Soledad compartida
O el frío desencuentro con el sol a la tarde, cuando ya se va,
Mi vida es un instante que dura
Que se estira y encoge
Y se rompe cuando
La espiral busca encontrarse en
El abrazo fortuito del lento aleteo
O del canto fúnebre.
Sobre si se consigue o no el encuentro silencioso entre dos almas, eso,
Sobre eso no es aquí el lugar ni el momento para resolvelo.
Si me entiendes te encuentro.
Bubión
Descansa un pueblo blanco,
Reposan frías fuentes
Que hablan al susurrar
Y la tierra es hogar
De pizarras y de cal.
Una chimenea bosteza
Por el roce de la brisa
Que viene del sur,
del agua que se ve,
de allá.
Me despierto, es temprano y ya hace sol.
Me despierto, es temprano y ya hace sol. Amanece con el fresco del verano que se anuncia cálido, colorido, sonoro. Recién llego a abrir los ojos y ya estoy, de nuevo, pensando en la muerte. Que quizás es mi último día, que a lo mejor hoy llega el final. Me pregunto entonces antes de desayunar a qué mierda viene eso del miedo, porque si, tener miedo es normal y darse cuenta es en ocasiones la solución para que la tempestad del ánimo amaine. Pero no desaparece nunca el miedo del todo. No quiero que nadie me lo explique, quiero verlo, aprender de esto, con esto. Saco al perro, hace fresco viento y se asoma ya el sol por mi espalda. He cogido un plátano de casa, a ver si así me pongo más feliz. No hay manera. Llevo la mitad de la fruta y me entran arcadas de estas que te engarrotan abdominales… qué mal rato. En otro tiempo habría tirado la fruta para maldecirla. Ahora simplemente la he sostenido en la mano hasta volver a tener ganas. Y pues, me la acabo de terminar. Me he sentado en una de mis piedras favoritas. Esta no me la puedo llevar a casa, es grande y está medio enterrada. Respiro y sigo paseando. Me doy cuenta en el trayecto hacia el cementerio de que lo que más me gusta de pasear es hacerlo sobre tierra. Quizás es el deseo de no querer que nada me separe de ella. Pero claro, quién sino tú, existencia en devenir, me iba a enseñar que para unirme del todo al universo, sin fragmentos, tendría que transmutar a lo bestia, desaparecer un fragmento para unirse a la unidad eterna. Hola, sí, probando, aquí al habla un fragmento fragmentado que se asombra de su propia existencia y teme con frecuencia su propia desaparición. Por su parte, Lucky no deja de asombrarse por la cantidad de olores nuevos que hay hoy por el paseo de todos los días. Creo que aún no ha desayunado y le da igual. Me encantaría comer por hambre, cómo hace él, y no por costumbre o cultura como hacemos nosotros. Y así con todo. Pero claro, en mi casa está mal visto que los humanos se masturben con cojines una vez llegada cierta edad. Los perros siempre pueden. Ya lo sé, son cosas graciosas, detalles con gracia, sencillos, pero lo cierto es que me pongo nervioso. Y si pudiese tener miedo sin nervios igual aprendía más, pero no puedo. Por ello, sigo con mi paseo y trato de aprender y unirme a este dolor. Quizás no haya nada que aprender, pero quiero experimentar aquello de que el miedo será siempre el primer enemigo del conocimiento, y por eso escribo. Ahora, siendo consciente de este acto y obviando muchos miedos habitualmente irracionales, me doy cuenta de que es una suerte, escribir es una suerte, pasear es una suerte, milagro y bendición. Y vivir para contarlo y compartirlo, vivir, eso, eso es vivir y quiero hacerlo.
¿Cómo hemos podido inventar tanta mentira?
Me asomo a la ventana
y veo a una mujer paseando, un perro,
está como ida y el reflejo de las farolas sobre el agua recién caída.
Ha llovido y es de noche.
Lo comprendo y me pregunto ¿cómo hemos podido inventar tanta mentira?
Inspiración
Ando largo por buscarte y tengo bien guardado el corazón, las nubes se han marchado para verte claridad, serenidad, unión. Tiempo y tiempo ...
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Como es costumbre y hábito en mi vida, una vez llegado el día y horas antes de mi cumpleaños vengo a la cita con el papel para, sintiendo c...
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Llegó el esperado día y me siento como siempre afortunado. ¿Dije siempre? Justo ahora que parece ir bien siento la eternidad llegar y sé e...
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