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 No me gusta decepcionar.

¿Qué decir?

¿Qué decir cuando la nada

me aterra

y está detrás?

No me gustaría decepcionaros

pero la nada me da miedo

y no puedo verla.

¿Y qué decir?

Hoy me enfrento a un folio en blanco.

Pánico.

No quiero decepcionaros,

veamos:

Decepción, sentimiento del engaño.

No quiero engaños.

No quiero más engaños.

Pero no somos nada

y la nada se esconde.

Ánimo.

 El humano actual se debate entre dos destinos: la vida artística y la vida técnica. En la vida artística se busca el color y la forma nueva. En ella se vive la vida con arte, desde el punto de vista del aventurero nómada o del nostálgico estático y sedentario que contempla con destreza su mundo. Ambos dos buscan convivir en armonía. La vida técnica, sin embargo, busca la unidad del mundo por los senderos del acabamiento de la pluralidad de individualidades. Se busca técnicamente el itinerario más corto entre el punto A y B sin importar la forma, el color o el gusto. Sólo se atenderá a lo sensible pero no para servir a la vida, sino para contribuir a la técnica, la producción y la extinción del mundo mismo. Esta última es el ansia en esencia y, por tanto, no cesa ni se sacia. Elija usted el horizonte que prefiera y actúe en consecuencia. Pero sepa que sólo podrá actuar en el primero. En el segundo no hay acción alguna, sólo efectos. ¡Busquemos la causa incausada! ¡Seamos causa de nosotros mismos aunque sea por una vez! ¡Silencio!

Instrumento mental

 Vivo el momento presente
y mirando alrededor escucho el suelo.

Estoy atento. Observo el eco de los aromas,
la luz en los labios
imagen que vuela y me paro.
El mundo es una cuna que no cesa.

Vivo el momento presente.
¿Desde cuando le interesa el tiempo a un pájaro?
El pájaro se pregunta,
pero ha de seguir con su vuelo.

Sigo en la cuna, vivo el momento 
presente e inspiro cada instante y
expiro ruido, entra silencio, sale
el nervio, viene el silbido de la tranquilidad incesante.

Vivo el momento presente, 
no el instante sino
el paso de uno a otro. 
Vivo el momento presente 
y acaricio con este
el sonido de mi frente.

De la Bella Vida

 Mi ánima flota en el cuerpo
como a la deriva en el mar
más bello del mundo.

A veces la palabra es demasiado.
Tres sonidos, dos momentos, un gesto.
De vivir va la vida, de esto.

Vuelo libre, abro caminos
y persigo mariposas blancas,
las que en este bosque me guían.

Ay, el bosque. Aquí te toco
y te siento más cerca...
Tan lleno de sonidos, de color,
de más como yo.
Tengo ganas de seguir caminando
y ahora toca seguir.
Sigo aquí.

[Comienza el invierno | 2021]

VIVIR EN GRANADA EN LA DÉCADA DE LOS VEINTE

 Granada es ahora,
en la década de los veinte,
la única ciudad que vive,
la única ciudad que sueña.
Me despierto y me da el sol.
El que estudia va a estudiar,
quien trabaja a trabajar y los que nada pa' la calle.
El resto del tiempo lo pasamos
habitando la ciudad.
Comemos en otras casas,
en otros bares, 
en los sitios de siempre
y donde nunca antes fuimos.
Granada sí es una ciudad
que duerme y sueña
y todos los días
antes de coger la cama,
quien habita Granada
lo grita: "¡Sueño para
ver los lagartos verdes de
la luna, luna
-que no vengan-, los lagartos;
sueño para poder mirarlos!"

Al anochecer de cualquier día
o amaneciendo con corazones nuevos
en Granada toda historia
ahora
comienza en un encuentro.
¿Es la suerte o es Granada?
Increíble pero cierto
y debes vivir para verlo
aunque no lo creas
-y a veces no lo creo-
Granada es una casa llena de vecinos.
Artistas del sonido, del baile,
de jam, de poesía, del cante,
de tertulias y siempre
con amor y la sorpresa
de los amigos de los amigos.
Sólo hace falta
una pequeña llama de
ganas, el resto lo hace
ella sola, nuestra madre
ciudad soñada:
Granada.

Si no me equivoco son las 2:13 [De Habitar Granada]

 Si no me equivoco son las 2:13 de la noche del 12/12/2021. ¿Cómo te lo explico? Llevo más de dos semanas dentro del sueño granadino, de la movida esta de los años veinte, del final del 2021, del auge de la vida en mitad del mundo en crisis, dentro de un poema largo, sin grandes parones. Con el pecho al aire para que hasta el viento me toque. Necesitaba ya una noche como esta, de silencio. Si algo bueno tiene vivir es que no puedes acordarte de todo pues apuntarlo para memorizarlo es tan pérdida de tiempo como disfrutar demasiado de la nostalgia. No obstante, intentaré indagar en el recuerdo para aquí escribir aquello que aunque no puedo fechar, puedo decir que he vivido, que no es poco, que no es fácil... Noches de Tertulia, a veces sobre el escenario, gritando o haciendo algo de comedia con la Oda a Malta [...] Vito contigo fui al huerto de Kiki, a la radio, a la Vega, a una casa abandonada rodeada por grandes cultivos recién cosechados. Contigo comí bocadillo en la Catedral y los días nublados eran cálidos. Varias noches acabé en tu casa con carta encantada fortuita incluida. Allí vi grandes obra artísticas de tu compañero de piso Sergio. Conocí a Duendes [...] Hoy vi a Carmen mi Hippy en san Miguel Alto, en medio del campo. Una casualidad que recuerda al antaño bosque: este. Lucas hará la comunión. Hablé con el cura, hice un examen y una exposición. Hemos grabado podcasts, entre ellos el 1x03 con público. Increíble. Entre el nomadismo y el sedentarismo me diluyo ahora y ¿qué hago? i no quiero trabajar, si ni un handpan sé tocar ¿qué hago? Esperar. A dormir voy, que va tocando.

El bosque eterno.

 Antes de que el último humano, el nieto infértil de la totalidad de la humanidad junto a la madre sin hijos del resto de la eternidad desaparecieran para siempre, dejaron encendida la obra final.


El bosque constaba de todo el sistema solar unido por el movimiento de la nueva vida artificial. Los nuevos metales de esta última edad se atraían y repelían con incansable fuerza provocada por la nueva electricidad cósmica. Que fueran duraderos o no no importaba, el Último Software Quántico tenía todo en cuenta y así nunca le faltaba nada. La última gran obra cada vez era mayor, cada vez más infinita.


Tras la muerte de ellos dos, el universo cobijó el movimiento por ellos creado, y este continuó su incesante movimiento por los tiempos de los tiempos alcanzando poco a poco el tamaño colosal del mismo abismal cosmos. La obra, el cosmos, todo uno y uno todo, fue creada por los últimos y en ella estamos los primeros, habitando el bosque de infinito movimiento desde el primer momento: el bosque eterno.

Seremos llanto.

Llorar, porque de nada sirve llorar

porque llorar no me sirve

porque llorar no sirve.

Esquizofrenia.

La gente está loca

la gente está esquizofrenia.

Te juzgo, me juzgas.

Vivimos en un juicio constante

de falsos testimonios

de rotos horizontes

¡Silencio! ya no cabe la protesta.

Pues esta

Se juzga al juzgador esquizoide

que llora porque llorar de nada sirve

porque llorar no sirve

de nada llorar.


Allí estamos donde la salud mental es utopía

donde la esquizofrenia, el pan de cada día

te escuchas y me escuchas

y nadie se escucha

y al mismo tiempo 

se callan cuando lo que quieren es gritar

y llorar porque llorar de nada sirve.


Recordar los viajes a la playa

juventudes drogadictas

que se follan en distintas casas

distintas personas

el mismo tiempo

una misma realidad.

"Y llorar porque llorar de nada sirve" era solo un mal recuerdo.

Y llorar porque llorar era el futuro de añorar la casa

de añorar el hogar

y llorar en la esquizofrenia del llorar

disociábamos casas oscuras

y que no somos capaces de aceptar

y lloramos, ¿por qué lloramos?

y llorar de nada sirve, pro qué somos humanos.


Tragedia sin final abierto

tragedia de final cerrado

de pasillo cerrado y oscuro y largo y cerrado

que te atrapa y no puedes salir.

Realidad juvenil de todo aquel que vive

el tiempo de la esquizofrenia que asola al ser humano.

Desdichado ser humano que viola

dichoso ser humano que juzga.

Desdichado ser humano

desdichado ser humano que llora

porque llorando no puede regar su alma 

sino llorando...


El llanto del grito del alma que sufre

que no puede cantar

que quiere cantar.

Pero para cantar no hay llanto y si lo hay es canto

nunca llanto. El cante del corazón jondo.


Volar, cantar,

la misma cosa.

Llorar, gritar, 

pequeña hermosa

flor que vemos y que nunca somos.

Imposibilidad,

Utopía. 

A la flor, a ella queremos llegar

y no podemos

y lloramos porque llorar nada puede.


Que no se olvide la voz.

Que se escuche la voz. 

Seamos voces

y gritemos y dejemos

de llorar porque llorar no basta cuando el grito

arrastra la voz del alma.


Gritando en llanto

no sé si conseguiremos más, 

pero seremos más. 

Seremos gritos,

seremos llanto,

seremos.

La mosca quiere salir

La mosca quiere salir
del infierno de sus párpados
volando de lado a lado
buscando salir del paso.
Vive en la calle, en el aire natural,
de allí sale a las casas
y en el baño ella
nunca sabe hacia afuera cómo entrar.
Tiene un grave problema
y es que no quiere ser mosca
y no lo sabe.
Y tratando de escapar del sonido de sus alas
queriendo salir más
del infernal parpadear
odia la calle, la ventana, el mapa...
Y no lo sabe.
¡Ella quiere ser ave y no lo sabe!
¡Ella quisiera volar!

Los pájaros

 Y ellos qué sabrán

Si les envidio o les miro

Con recelo desde aquí. 


Qué sabrán ellos del camino, 

Del andar sobre el asfalto, 

Del bípedo... 


¡Qué sabrá el pájaro del pájaro!

                    

                              Los pájaros.


X/2021

Hiato

Me asomo a la ventana
y veo luces en la noche.
El espejo del arriba
                             el cielo
ahora está en el abajo
                             el suelo.
Mira: Elvira.

Pasa la gente y andando van, 
vienen de afuera y siempre se escucha
la voz que grita, que habla del alma,
                                         se habla del tiempo
el perro que ladra, el cielo que truena
                                                cruje mi aliento.

Desde la ventana del salón estoy a oscuras,
observando y escuchando;
se quema la madera y soy amigo de la brisa. 

En la vida que ya no está en frente
me muevo, dentro del espejo, 
ni fuera ni dentro, sino dentro. 

Pero hay tanta luz que me deslumbro
y he mirado atrás. Soy vosotras: las sombras. 



Flor

 Las margaritas

mariposas dormidas

la misma cosa.

Tierra

 Extremadura

mi amargor extraño

tú, verde y seca.

Instante

 No se puede echar

de menos al instante

si nunca se fue.

Vibración

 Respira aire

y verás el sonido

¿Notas el ruido?

Casa Abuelo

 No es casa ajena, hermana,
donde nos criaron los abuelos, en Zafra.

Es hogar de vida y muerte
aunque no nos demos cuenta
y aunque sea de mucha gente.

Aquí habitaron los vivos
y también pasó la muerte:
¡Qué alegría -dicen- nos alegramos de verte!

Aquí huele a esto, al sitio abierto
de dientes rotos, de familia numerosa
de cien pares de zapatos, y pinturas, no pocas.

Qué decir del "sofocón", como bien decía la abuela
saxofón que a él le dio y hasta que ella no murió
ya te digo, no lo soltó.

Qué recuerdos hermanita. 
Risas en cama de ma-tri-moño
y deseos del acordeón que nunca pudo llegar.

Y por último el ahora.
Sirín, con tu canto bailarín 
amenizas cada hora.

IX-2021

Inspiración

Ando largo por buscarte y tengo bien guardado el corazón, las nubes se han marchado para verte claridad, serenidad, unión. Tiempo y tiempo ...