una viva voz que ama
y que con fuerza proclama
la palabra para el mundo.
Tú eres, amor, errabundo
que traspasas lo que vuela
soportando hasta que duela
todo espacio todo el tiempo.
Todo mar y todo puerto,
amor, viento, rumbo y vela.
De un momento a otro
la luz del sol ha cambiado
y del cielo ha caído
el olor a primavera nocturna
que anuncia calor, brisa, verano.
1. No sé si te lo diré con mis besos
o si te llegarán mis miradas
pero siento que sobra la palabra.
Me gustas y no, no sé por qué.
2. No sé si serán los besos que no me das
o esa mirada con que me besas
pero no hacen falta las palabras
para saber que no, que no sé por qué.
3. No sé si mis besos te lo dirán
pero te miro y no sé a dónde
llegaré con esto, muchas palabras
para decirte que lo siento (dentro).
Granada entera, la juventud y personas que han
crecido pero siguen siendo los mismos
supervivientes, las mismas personas que se
aman a veces a sí mismas y
a los demás casi siempre.
La noche despierta, los garitos y
un micro abierto, la música
canalla y conversaciones entre
desconocidos que confían si se piden
fuego, si se escuchan
y se regalan consejos.
Los regalos, un dibujo y comidas
en una terraza, el baile y la
mirada simple que observa lo que pasa
y lo que pasa.
Pelos despeinados, amistad, familia encontrada
lejos, muy lejos del hogar y los sonidos
del árbol que enraíza en la difícil tierra
yerma de la ciudad, el campo, la periferia de
un centro que nadie sabe dónde está.
Los recuerdos de lo sucedido en un lugar y
otro y otro lugar y otra y otra memoria.
La resaca con amor y la ansiedad
que se sobrelleva en compañía o en el agradable
silencio compartido.
La risa, los disfraces y una broma
que sobresalta hasta a quien
se creía triste hasta ahora.
El sentimiento sea cual sea, la resistencia
de quien ha conseguido rendirse, un
cuerpo que ama lo que es y
decide decidir seguir aquí.
Amor, en definitiva.
Siento por ti un habitual recuerdo cariñoso,
con el paso de los días se carcome
y a lo largo de las noches se completa con espejismos.
A veces llegas y me miras y te abrazo
con mis ojos, pero,
estos se abren y me encuentro sólo, en la cama,
y por más que busque ya no encuentro tu mirada.
Tu imagen es como el sonido que hacen estas ventanas cuando sopla el viento.
Inesperada, clara, triste...
Me resulta difícil eliminar la nostalgia.
Me resulta difícil, a veces, habitarla.
Hice una promesa con el destino para
no volver a hablarte, porque creo que ya
no tengo nada que decirte,
pero me asaltas de repente y ahora la vida
se presenta esquiva, distinta, diferente.
Desee tanto tenerte cerca que la realidad en
la que soy cuando la voluntad afloja es
un solitario miedo en el que siempre
he estado, que nunca se marchó.
Pero sé que si me piensas lo haces bonito,
y yo también lo hago si te pienso.
Te imagino abrazada a otro, feliz, o
construyendo tu felicidad y cuidándote de
no olvidar el sol que llevas dentro, dándote
cuenta del amor que nos rodea por todas
partes, que es y siempre ha sido el centro,
lo único importante.
Buenas noches y bienvenidas sean todas las personas a esta casa. Nos encontramos en un salón de un piso de estudiantes, más concretamente en Granada. Dejadme mandar también un saludo desde aquí, a todas aquellas personas que no están aquí; aquellas que se fueron, las que no han venido, las que no nos conocen y las que están aún por nacer. Ellas, como ustedes, viven y lo hacen ahí.Hemos de reconocer lo heredado para que la vida no muera.
Ahí hay vida. Hay vida en el amor de Safo donde Eros nos sacude. En el Olimpo griego donde se observa el angosto campo y donde se dibuja una Koré o un Laocoonte primero en Bronce, luego sobre el mármol esculpido. Hay belleza en el Gilgamesh pues ahí aparece el lenguaje y con él la forma escrita de lo vivido lejano. Hay belleza en el clamor de las jarchas “¿Qué faré, mamma? Meu al-habibest ad jana” (qué haré madre, mi amado está en la puerta). Hay vida y hay amor en la niña que ilícitamente le abre la puerta al Cid como yo hago ahora. Hay vida en el resonar de los versos romance donde se perdió Alhama “Paseábaseel rey moro – por la ciudad de Granada / desde la puerta de Elvira – hasta la de Vivarambla. / -¡Ay de mi Alhama!”. Hay vida desde las oscuras coplas de Jorge Manrique hasta las oscuras golondrinas de Becquer, que no volverán,y como dijo Lope de Vega, sólo quién lo probó lo sabe. Hay vida cuando Dafne huyendo se transforma y “Aquel que fue la causa de tal daño, / a fuerza de llorar, crecer hacía / el árbol que con lágrimas regaba” en los versos de Garcilaso y que puede verse en las piedras perfectas esculpidas por Bernini. Hay vida y hay amor en el grito solitario de San Juan de la Cruz en los versos de su cántico y que al vivirlo también suplicamos que se descubra su presencia y nos mate así su vista y hermosura. Hay vida en quien vive en el Campo de Castilla y decide decidir cruzar al horizonte de Cervantes, y empuñando a Rocinante sale a buscar nuevos gigantes. ¿Es que nadie nota el amor de Leonor Ovando cuando dice que ahí está la santidad encerrada y dice “el énfasis, primor de la escritura, / me hizo pensar la cosa no pensada”? Hay belleza en la brevedad engañosa de la vida de Góngora y en su complementario contrario Quevedo que recuerda cómo todas las cosas nos avisan de la muerte. Hay vida en los versos todos fabulosos de Felix María de Samaniego. ¡Cuánta vida en los románticos! ¡Holderlin! ¡Ay Novalis! Hay vida en el mar de Espronceda, en el de Rosalía de Castro, en el mar de Pío Baroja y en el de Alberti o Javier Egea se respira olor a sal. Sólo un nombre basta para conmover el alma cuando digo Valle-Inclán, Unamuno, Juan Ramón Jiménez o Machado. Hay poesía y hay amor en la cama en la que volé cuando toqué a Vicente Huidobro para ser Dios o en la que antes de dormir leía a Octavio Paz. Hay generaciones enteras de poetas dedicadas al arte pues la vida es una oda al arte y no hay debate, en todo caso, debarte. Hay escalofrío en LuísCernuda, en algunos muchos de los versos de Neruda, en las canciones de Edith Piaf, en todo Ángel González y en todo Blás de Otero. Hay amor en el alma-corazón de María Zambrano y en la ironía de Gloria Fuertes que hace que el rayo del acontecimiento de Miguel Hernández nunca cese. Hay belleza en los Rodríguez Silvio y Claudio. Hay vida en lo que Jesús Lizano llamó Mundo Real Poético, este, el nuestro, el de los mamíferos ¿Seré yo el último mamífero? ¿O es que acaso ya nadie sueña y no duerme nadie? Hay amor en lo que Lorca bautizó como Granada, en lo que yo llamo bosque, en lo que Gil de Biedma llamaba Poesía con mayúsculas, demasiado encendida para el pecho como el cante de Morente, Camarón, Antonio Vega... Y no olvidemos a nuestros recientes jóvenes Alaska, Enrique Urquijo, Evaristo Páramos, Rosendo, Luz Casal, Los Manolos Tena y García, Miguel Ríos, Sabina y Canito, José Enrique Cano que con su muerte empezó hace ya cuarenta años esta nuestra movida. Recientemente, vinieron para quedarse muchos más. Luís Pastor, Pedro Pastor, Vetusta Morla,Carmen Jodra, Sergio Albarracín (Elphomega),Extremoduro, la MODA, Natch, Rafael Lechowski, Mala Rodríguez, Kase O, Crema, Gata Cattana, Cecilio G, Milchakas, Califato ¾, Babi, VGRNT, Erik Urano, Aykio,Mr. Kilombo, Rigoberta Bandini, Paradoxus Lupourum, El Jose, Yung Beef, Publio Delgado, etc. Y aquí hablo de poesía, de música, de escultura, de pintura. Para mí, las Tres Gracias de Rubens no dejan de ser un buen soneto al que nada le falta. En este espacio están incluidas todas las formas de arte incluso y sobre todo la del arte de vivir.Quiero deciros algo, quiero hablaros también de los que ahora bautizo como Los Habitantes Otros que no son sino los olvidados que el mundo ha querido enterrar y que no conocemos, pero que desde aquí recogemos el testigo de sus sueños y tratamos de darle forma cada cual con su arte. Esta es la herencia recibida. Somos herederos de mucho más que hemos de descubrir para así crear nuevos caminos. Y el camino empieza ya.
Habitantes conocidos, desconocidos, vivos y muertos que acompañan con gracia nuestro porvenir. Amigas, amigos, quiero saber de vosotros, quiero saber de vuestras tierras, de vuestros centros y de vuestras periferias, quiero sentir vuestro calor, quiero sentir el universo sobre mí, quiero correr en libertad… Con esto quiero darme cuenta de que somos. Somos aire, tierra, agua y fuego. Y aprovechando el viento, el tiempo y el espacio hoy os doy la bienvenida a este nuevo mundo. Ha llegado el momento de hacer real la palabra ¡Basta ya! ¡Que comience el baile! Invoquemos a Baco con un ¡Evohé!
El oleaje atraviesa los infinitos tímpanos del ladrillo rojo y el opaco adobe.
Sonidos de un hogar acogen en sus vibraciones las canciones que a veces con el ritmo suenan. Mirada de antiguos pescadores.
Se confunde, a veces, al respirar, el agradecimiento del vivir con el sonido de las olas, la brisa, el mar.
Infinitas luces en medio de la noche alumbran el silencio de un desván y la fuerza del amor es capaz de unir almas que otrora (alius situs) fueron familia y aún lo son, en otros cuerpos.
Se confunde a veces, al respirar, el agradecimiento del mar y el abrazo del sonido que te atrapa en un abrazo, una mirada, un gesto.
Paseando en mi pompa por el salón de pompas del Pompidou, vi a alguien que me llamaba y con su mano hacía un gesto para que me acercara. Ocurrió que me acerqué pero no era lo que parecía ser, era él pero a la vez no. Lo que veía era el reflejo de una pompa que lo reflejaba. Miré atrás y vi algo terrorífico, una pompa reflejaba a un sin fín de pompas con el señor que me llamaba reflejado en todas y en cada una de ellas y en cada una el reflejo de otras tantas. Traté de acabar con ellas golpeándolas y si bien se rompían con facilidad, había demasiadas, infinitas. Tras meditarlo comprendí que si le veo y me llama él, también me ve y puestos a juntarnos el camino ha de ser el mismo. Fruncí mi entrecejo y con ganas le insté con un gesto a que fuera él el que viéndome por el reflejo de las pompas se acercara y no al revés. Yo ya estaba cansado de buscarle. Si quiere algo que venga. ¿Pues no estoy enfadado llamándole y de brazos cruzados, me coloco y va el notas y me imita? No sólo e frustra sacarle el dedo para hacerle saber que me parece un tonto, sino que al mismo tiempo él y sus infinitos reflejos además de los reflejos de cada una de las pompas de las pompas también imitaron mi maniobra. La verdad, hasta que llegue un día en que todo explote, el mundo está lleno de gilipollas.
Encierran estos versos lo ya muerto,
los fragmentos del olvido, las miradas,
memoria corrompida, polvo y nada,
azul, poemas nunca escritos del recuerdo.
Letargos largos y fríos en las mañanas
que fingen y custodian los placeres.
Buitre negro que no vuela, de ojos verdes
mirando con nostalgia la savana.
Entrando por la puerta en la ventana
en la noche del recuerdo, la memoria
sujeta entre sus lijas ecos, llagas
y el trauma del infante y veinte vidas
puede escucharse en el silencio oscuro
¡Ay, ave solitaria! ¡Vuela, baila!
Sigue fumando
En lugar de decirle que la amas
Y que pedirle un cigarro y fumarlo a su vera
Es lo único que se te ocurre hacer ahora para estar con ella.
Sigue fumando,
Ni se te ocurra levantar la cabeza y decirle a quienes te acompañan que estás bien pero que sólo quieres quedarte en silencio, escuchando, escuchándote, sin que nadie te pregunte qué te pasa.
Sigue fumando porque las ganas de fumar que te da un cigarro sólo te lo quita otro y el antepenúltimo desamor que tuviste te ha costado ya diez mecheros.
Sigue fumando porque da verguenza no fumar si es lo único que sabes hacer y si te da pánico no hacer nada. Fuma, porque algo hay que hacer y si no sabes qué hacer, fuma, porque no hacer nada sería aterrador.
Fuma, sigue fumando hasta que no puedas más, hasta que el vientre reviente y seas una chimenea andante. Fuma, porque no sólo de pan se vive. Fuma, por empezar siempre fumando para celebrar lo bueno y acabar con la afición del remedio de lo malo, un parche. Fuma, porque de algo tendrán que olerte las manos y la cara esta noche para que puedas lavarte la cara y las manos antes de dormir, no soportas el olor en tu piel de aquello que te daña y que tú, una única persona quiere y no quiere hacer. Te arrepientes. Fuma porque de algo te tendrás que arrepentir pero por favor no escarmientes, sería horrible aprender algo hoy.
Fuma, pues da pereza conocer el motivo por el que seguir fumando. Fuma más, porque sin fumar no puedes comer, sin comer no puedes cagar y sin fumar nunca cagas. Fuma, porque se te acaba el paquete y has de comprar uno nuevo. No lo necesitas porque te gusta, te gusta porque lo necesitas. Fuma y no lo dejes, mejor morir poco a poco. Fuma, porque de algo tendrá que vivir España y si no fumas qué sería de ella, fuma, quiero decir, para pagar impuestos así que si eres español fuma, fuma mucho y si no fumas estás siendo demasiado libre, apátrida.
Fuma, porque no te quieres una mierda, fuma, porque hacerte daño es la única manera de que sientas algo ahora y existir es sentir. Fuma, porque llevas ya un año sin fumar, porque no has fumado nunca, atrévete y fuma.
No pruebes vivir sin fumar, no vaya a ser que te des cuenta de que los días pasan igual. No vaya a ser que te des cuenta de que todo sigue igual, de que todo cambia., de que todo es espuma, fuma, que como el humo se esfuma.
Arena fina, tus ojos
y tus besos me dormían
tus besos me despertaban
y el lucero vespertino
asomaba en la alborada.
Pies danzantes en las mantas
y las lenguas son el agua
de este río iluminado
por la luz de tu ventana
y en ella, un gorrión,
el ave matutina
que cantaba sin palabras.
No sé si vas recordando
¿recuerdas?
El colchón mejor al suelo
para al unirse los cuerpos
poder subir alto al cielo
traspasando -la carne con la carne-
los límites del techo
y linde de las paredes
¡qué bien lo pasamos!
¡Tres!
La unión, el despegue
pegados, boca a boca,
amor, visión, me mirabas
¿recuerdas?
Arena fina, tus ojos
olor a nenúfar vivo
en las flores de tu cuerpo.
¡Dos!
La sangre de la carne
quería ir al otro
a no sé dónde lugar, otro,
y sólo entiende de imanes
de hogar, de animales.
¡Uno!
Eso era mil, un abismo
entre dos cuerpos
precipitados al vacío
que todo lo llena,
tu ignición, mi ignición
¿recuerdas?
El grito, la risa y el llanto,
la lágrima viva: neorománticos.
¿recuerdas?
Ahora el tiempo ha erosionado
La gota de cada día ha removido
La tierra de cada rato, sus lombrices agrias,
Ya no hay ansia en mí
Por volver a verte a ti,
Ahora sólo… ahora sólo.
Ahora el tiempo me recuerda a las fauces de un invierno infinito y largo.
La primavera no la espero,
Ahora es sólo un fugitivo recuerdo, un sueño.
¡Ay el tiempo! Te esperé y te espero.
Te esperé durante muchos mecheros gastados y sucios
Que lo único que encendían era la llama del vicio
Y el temor del alquitrán.
Y con ansias me pegué a un cigarro por no poder
Tomarte a ti. Y sí, ya no fumo, querida, ya no fumo
Y puedo decir, que estoy escuálido
Famélico y vacío. Ya no soy ni polvo ni nada, humo…
Un mechero vacío. Pero yo siempre quise ser una llama de amor contigo
Y no pudo. Y el tiempo no pudo y
La distancia no ayuda
Y tal vez no todo lo puede
Pues aunque se diga que el amor todo lo puede
Ahora ya no somos nada
-de lo que fuimos-
Ahora ya no somos nada
-de lo que pudimos-
Ahora ya no somos nada…
Recuerdo arena fina, tus ojos
que en el tiempo erosionan la
lágrima fácil, mis ojos,
ojo, qué ojos, tus ojos...
Quiero vivir mirando flores
sintiendo el viento
quiero sentir lo de fuera dentro.
Con confianza
en el amor que nos alcanza
con confianza
quiero sentir la flor que abraza.
Dejando ser
al mundo de criaturas silenciosas
y al álamo que blanco se marchta.
Dejando ser al buitre,
a la muerte de la vida.
25/IX/22
En Malaga se ven las castañas volar,
Las del suelo se ven en el aire al quemar
en un fuego la esperanza pasá.
Aquí no hay ni una montaña iguá,
No hay edificio que a una montaña no quiera igualá,
Son tos desiguá
Y si hablo de la ciudad no pueo deja atrah lah aporíah en que ehta se desenvuelve y se envuelve.
Por ehemplo, en el barrio de las letras no hay librerías y entre el humo de cahtaña viven personah hambrientah.
El peligro se cierne en cada curva vigilada por la seguridah, la gente te contagia la rapidez esquivando la tranquilidah del mah
Por que sí, esto es una ciudah y aquí nadie te va a escuchá, toh quieren hablah, pero siendo honehto he de deci que al finá aparece un oído ajeno o propio, no lo niego, que sorprende al paseo solitario, al viaje espaciá y especiá del que va sin destino y se encuentra, como ahora sucede mientras esquivo, mientras escribo, que paseo por la Alameda y uno como yo me insta a pasá, le digo que no, que pase uhte primero, que sí, que no, que sí, y tras la sonrisa andaluza y la gracia humana que ama a la relacion propia del caminah, del caminante y su camino, al final paso y me hizo pasá. Al fináh Málaga me dejó entrah.
Tengo una herida en la pierna y no sé por qué está. No tengo una explicación de su aparición. He decidido que es la herida de la locura. He decidido que ha aparecido de la nada, sin razón ni finalidad. Cada vez que la veo es la ocasión perfecta para dejar de buscar. Es una herida, igual que el resto, sin causa ni efecto. Locura esa es el movimiento.
Ando largo por buscarte y tengo bien guardado el corazón, las nubes se han marchado para verte claridad, serenidad, unión. Tiempo y tiempo ...